El confinamiento fue duro para los más jóvenes, que vieron alteradas sus rutinas y enfrentaron un aislamiento social. La crisis sanitaria, el confinamiento y la incertidumbre generaron un aumento significativo en los casos de ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria (TCA). (1)
Antes del 2020, los trastornos mentales en niños y adolescentes ya tenían una prevalencia alta, y la pandemia actuó como un "factor de estrés" adicional para esta generación vulnerable (1). Muchas de las problemáticas no eran nuevas y se profundizaron por la incertidumbre y el aislamiento, y otras se crearon (2).
La sobreexposición a medios electrónicos en la cuarentena produjo un aumento de trastornos de ansiedad, depresión y violencia intrafamiliar, con consecuencias psicológicas que aún permanecen y podrían persistir durante años (2).
Un estudio de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires en 2021 encontró una correlación entre el aumento en la exposición a pantallas y el deterioro en la regulación emocional. La sobreexposición a pantallas tuvo un impacto negativo en el desarrollo cognitivo y emocional, especialmente en las habilidades sociales y de comunicación. (2)
Esto también amplificó el abuso y violencia durante la cuarentena, mientras que el acceso a servicios de apoyo psicológico se vio muy limitado. Por ejemplo, no era posible pedir ayuda en las escuelas, que muchas veces podían servir como vía de escape. (2)
El ciberacoso y la explotación en línea agravaron la situación. Se observó un incremento en el consumo de imágenes de pornografía infantil, fenómeno impulsado por el mayor tiempo que los niños pasaban en línea, lo que los hizo más vulnerables a los pederastas que utilizan plataformas digitales para distribuir contenido ilegal. (2)
La violencia sexual en línea incluye (grooming), la transmisión en vivo (streaming), el consumo de materiales de violencia sexual de niños y niñas y la coerción o chantaje a niñas, niños y adolescentes con fines sexuales. (2)
La exposición a la violencia, sobre todo en los primeros años de vida, afecta la estructura del cerebro y provoca un deterioro de las capacidades cognitivas y emocionales, además de predisponer a conductas de alto riesgo y comportamientos antisociales. (2)
A pesar de las secuelas, la pandemia también puso en primer plano la importancia de la salud mental en el sistema sanitario. Como resultado, se han impulsado nuevas estrategias y recursos para su mejora. (1)
Es fundamental que instituciones educativas, sanitarias y familias trabajen para ofrecer el apoyo necesario y garantizar el bienestar emocional de las nuevas generaciones. (1)
Bibliografía:
(1) Anónimo. El impacto silencioso de la pandemia: agravó los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia [Internet]. LaSexta. 2025 [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.lasexta.com/constantes-vitales/noticias/impacto-silencioso-pandemia-agravo-problemas-salud-mental-infancia-adolescencia_2025031467d4203e9d5e6500016ad5e7.html
(2) Almada S. Las secuelas emocionales duraderas de la pandemia en niños y adolescentes: ¿cuál es el impacto en su salud mental? [Internet]. infobae. 2024 [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.infobae.com/salud/2024/08/22/las-secuelas-emocionales-duraderas-de-la-pandemia-en-ninos-y-adolescentes-cual-es-el-impacto-en-su-salud-mental/

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