viernes, 2 de mayo de 2025

ANSIEDAD Y ADOLESCENTES


¿Por qué cada vez más personas jóvenes sufren ansiedad?

 
 



La adolescencia es una etapa de muchos cambios físicos, emocionales y sociales, en la que muchos factores de la vida diaria como el uso de las redes sociales o la presión académica aumentan la vulnerabilidad de desarrollar problemas de salud mental. Por ello, no es de extrañar que los adolescentes desarrollen ansiedad durante esta etapa de su vida (1).

La OMS recoge los siguientes datos (10/10/2024):
  1. Uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental. Estas afecciones representan el 15% de la carga mundial de morbimortalidad entre los adolescentes.
  2. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes.
  3. El suicidio es la tercera causa de defunción en las personas de 15 a 29 años.
  4. Cuando un trastorno de salud mental de un adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudican su salud física y mental y limitan sus posibilidades de llevar una vida plena en el futuro.

La falta de tratamiento oportuno en los trastornos mentales durante la adolescencia puede tener consecuencias graves que se prolongan hasta la vida adulta (2).

 

 ¿Por qué la adolescencia es una etapa de riesgo?

Además de sufrir cambios biológicos, el entorno juega un papel fundamental en la vida del adolescente.

  • Problemas familiares o escolares

  • Presión social o académica 

  • Experiencias traumáticas

  • Exposición en las redes sociales y comparaciones

La ansiedad puede manifestarse de formas muy distintas en cada adolescente (3).

 

Tipos de trastornos de ansiedad: 

  • Trastorno de ansiedad por separación (TAS): miedo a la separación de figuras de apego.

  • Mutismo selectivo (MS): miedo a hablar en algunas situaciones (en la escuela), pero se habla en otras (en casa). Se inicia en la infancia.

  • Fobia específica (FE): a los animales, al entorno natural, a la sangre...

  • Trastorno de ansiedad social (fobia social): situaciones de la vida social en las que pueda ser juzgado por otros.

  • Trastorno de pánico (TP): ataques de pánico.

  • Agorafobia: tener miedo irracional y evitar lugares o situaciones que podrían provocar pánico y sensación de estar atrapado, indefenso o avergonzado (ejemplo: miedo al futuro).

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): preocupación excesiva (anticipaciones aprensivas) ante cuestiones cotidianas.

  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): pensamientos intrusivos (obsesiones) y conductas compulsivas.

  • Ansiedad por la salud: miedo a padecer alguna enfermedad.

  • Trastorno por estrés postraumático (TEPT): experiencias traumáticas vividas (3).


¿Qué hacer si estoy solo y estoy sufriendo un episodio?

  1. Busca un entorno tranquilo y cierra los ojos para minimizar las distracciones externas durante el episodio de ansiedad.

  2. Evita estar rodeado de muchas personas.

  3. Reconoce que el episodio es temporal, que lo superarás y que solo durará unos minutos.

  4. Recuerda que los síntomas no son peligrosos, sino solo molestos y desagradables.

  5. Distrae tu mente con actividades simples, como contar hacia atrás desde 100 hasta 0.

  6. Visualiza un lugar tranquilo que te transmita calma y paz interior.

  7. Controla tu respiración para evitar hiperventilar.

  8. Practica relajación muscular progresiva.

Si el episodio dura más de 30 minutos o no puedes aplicar estas estrategias, busca ayuda médica urgente (4). 

 

Tratamiento profesional

La terapia psicológica es una herramienta clave para tratar los trastornos de ansiedad. Un profesional puede ayudarte a identificar y cambiar los patrones de pensamiento que provocan el pánico, mejorando de esta forma tu calidad de vida.

 

¿Cómo intervenir si otra persona tiene un ataque de ansiedad?

  1. Evalúa si necesita ayuda especializada o si puedes apoyarla tú.
  2. Llévala a un sitio tranquilo.

  3. Mantén la calma y háblale con serenidad.

  4. Permítele expresarse sin presiones.

  5. Ayúdala a aplicar alguna técnica de relajación.

  6. Quédate con ella hasta que recupere la normalidad.

  7. Si no puedes manejar la situación, llama a profesionales de la salud (4)
 
Para finalizar...    

La adolescencia es una etapa vulnerable, en la que muchos factores como la presión social, el entorno familiar o el uso de redes sociales pueden desencadenar ansiedad. Hablar abiertamente sobre la salud mental, reconocer los síntomas a tiempo y fomentar espacios seguros donde los jóvenes se sientan escuchados es fundamental. El apoyo adecuado puede ser decisivo para el bienestar emocional de los adolescentes.
 

 




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